Un nuevo informe de la Fundación Encuentro reveló un dato que expone la dura realidad del trabajo en plataformas: un repartidor necesita realizar 461 pedidos mensuales para cubrir la canasta básica de un hogar de cuatro integrantes.
Esto equivale a 15 viajes diarios de lunes a lunes, sin días de descanso.
El indicador que revela el esfuerzo real: el APP
El estudio utiliza el Coeficiente de Alcance del Pedido Promedio (APP), que traduce el costo de vida argentino en una métrica simple: cuántos pedidos necesita hacer un trabajador para alcanzar distintos niveles de ingreso.
El promedio que paga un pedido es de $2.553,60, tomando datos reales de Rappi y PedidosYa.
Según el estudio:
-
Canasta básica hogar: 461 pedidos
-
Ingreso promedio individual: 344 pedidos
-
Hogar sin alquiler: 149 pedidos
-
Canasta alimentaria (indigencia): 67 pedidos
-
Crianza de un bebé: 190 pedidos
-
Alquiler CABA: 271 pedidos
-
Salario mínimo: 126 pedidos
-
Categoría A monotributo: 15 pedidos
-
Tanque de nafta para moto: 2 pedidos
El cálculo no incluye propinas ni contempla variaciones por distancia, clima o tiempos muertos.
El lado invisible del trabajo en plataformas
Más allá del número de pedidos, el repartidor debe afrontar gastos propios:
-
combustible
-
mantenimiento
-
seguro
-
datos móviles
-
equipamiento
-
monotributo
A esto se suman factores que escapan a su control:
la demanda de pedidos, la distancia asignada, las condiciones climáticas y los algoritmos que priorizan a ciertos repartidores por sobre otros.
Un sector que crece, pero sin parámetros claros
El informe destaca que las apps ocupan un rol central y concentran miles de trabajadores, en su mayoría jóvenes y migrantes.
Pero también remarcan que no existe un marco de referencia salarial ni un convenio que permita establecer condiciones claras, lo cual dificulta reclamos y negociaciones.
El APP no resuelve el problema, pero visibiliza la brecha entre los ingresos reales y el esfuerzo necesario para sostener la vida cotidiana.
Conclusión
El delivery se instaló como un pilar de la economía digital, pero sus números cuentan otra historia:
jornadas extensas, ingresos inestables y un nivel de exigencia que pocos pueden sostener en el tiempo.
El verdadero desafío es transformar flexibilidad en dignidad, y no en supervivencia.





0 comentarios