Las estafas telefónicas son cada vez más convincentes. Quien llama puede conocer nuestro nombre, mencionar una empresa con la que trabajamos e incluso hacer que en la pantalla aparezca un número aparentemente verdadero.
No necesitamos instalar una aplicación para reconocer las principales señales de alerta. Podemos utilizar una regla sencilla conocida como método LAP: localizar el origen, identificar al autor y preguntar para qué llama.
Sin embargo, este método debe complementarse con una medida fundamental: cortar la comunicación y verificarla personalmente por un canal oficial.
Qué es el método LAP
Las tres letras sirven para recordar las primeras comprobaciones que podemos realizar cuando recibimos una llamada inesperada.
L: localizar
El primer paso consiste en observar el número y su prefijo. Si aparece un código internacional que no reconocemos y no esperamos llamadas desde otro país, existe una razón para desconfiar.
Pero el número que aparece en la pantalla no es una prueba definitiva. Mediante una técnica conocida como caller ID spoofing, los delincuentes pueden falsificar el identificador de llamada y hacer que parezca un teléfono local, una empresa o incluso una entidad bancaria.
Por eso, un número extranjero puede ser una señal de alerta, pero un número argentino o conocido tampoco garantiza que la llamada sea legítima.
A: autor
El segundo paso es pedir que la persona se identifique. Podemos preguntarle desde qué empresa llama, cuál es su nombre y área, cuál es el motivo de la comunicación y si existe un número de gestión que podamos verificar.
No conviene aportar información durante estas preguntas. En lugar de decir “¿me llamás del Banco X?”, debemos dejar que la persona explique quién es.
Una respuesta segura tampoco demuestra que sea auténtica. Los estafadores pueden conocer datos personales obtenidos de redes sociales, filtraciones, formularios o bases comercializadas ilegalmente.
P: para qué
El tercer paso es preguntar qué quieren que hagamos. Debemos cortar inmediatamente si nos piden:
- Una contraseña o el PIN de una tarjeta.
- Un código recibido por SMS o WhatsApp.
- El token de seguridad.
- Una transferencia para “proteger” el dinero.
- Ingresar al home banking mientras continúa la llamada.
- Ir hasta un cajero automático.
- Instalar una aplicación de asistencia remota.
- Compartir la pantalla del teléfono.
- Aprobar una operación que no iniciamos.
La urgencia también es una señal habitual. Pueden afirmar que nuestra cuenta será bloqueada, que existe una compra desconocida o que debemos actuar antes de perder el dinero.
La comprobación más segura
Aunque la persona responda todas las preguntas correctamente, la recomendación sigue siendo la misma: cortar y llamar nosotros.
El Banco Central de la República Argentina aconseja interrumpir el contacto y comunicarse con la entidad mediante sus canales oficiales. El número debe obtenerse desde la aplicación, el reverso de la tarjeta o la página web escrita directamente en el navegador.
No debemos devolver la llamada al mismo número ni utilizar un teléfono enviado por mensaje.
Podríamos resumir este procedimiento como LAP más C:
- Localizar el número.
- Identificar al autor.
- Preguntar para qué llama.
- Cortar y comprobar por un canal oficial.
El cuarto paso es el que realmente puede evitar la estafa.
Cuidado con las voces creadas con inteligencia artificial
Actualmente también es posible imitar la voz de una persona utilizando inteligencia artificial. El sitio oficial Argentina.gob.ar incluye la clonación de voz entre las modalidades que pueden utilizarse en este tipo de engaños.
Si alguien llama afirmando ser un familiar y pide dinero con urgencia, conviene cortar e intentar comunicarse directamente con esa persona. Otra alternativa es acordar previamente una palabra de seguridad que solamente conozca la familia.
Escuchar una voz conocida ya no alcanza para confirmar una identidad.
Qué hacer si entregamos información
Si compartimos una clave, código de verificación o dato bancario, debemos actuar inmediatamente:
- Cortar toda comunicación con el supuesto representante.
- Contactar al banco o billetera mediante sus canales oficiales.
- Solicitar el bloqueo preventivo de las cuentas o tarjetas afectadas.
- Cambiar las contraseñas desde un dispositivo seguro.
- Revisar transferencias, préstamos y movimientos recientes.
- Guardar capturas, números, mensajes y comprobantes.
- Realizar la denuncia correspondiente.
El BCRA también recomienda denunciar los casos ante la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia, conocida como UFECI.
Una pregunta de seguridad no alcanza
Mi opinión es que el método LAP resulta útil para detener el impulso de obedecer, pero no debemos presentarlo como un detector infalible.
Un estafador preparado puede conocer nuestros datos, responder con seguridad y hacer aparecer en pantalla un número aparentemente legítimo. La verdadera protección comienza cuando terminamos la comunicación y recuperamos el control.
En una llamada sospechosa, la urgencia es del estafador; nuestra mejor defensa es recuperar el tiempo para pensar.
Si querés entender de manera sencilla cómo la inteligencia artificial también está cambiando este tipo de engaños, podés descargar gratis mi libro “IA para la vida real”.
¿Alguna vez recibiste una llamada de este tipo? Sin publicar datos personales, contame qué argumento utilizaron.
Aclaración: estas recomendaciones son preventivas y no garantizan por sí solas la detección de todos los fraudes. El número o nombre mostrado en la pantalla puede ser falsificado. Ante una comunicación sospechosa, cortá y contactá directamente a la entidad mediante sus canales oficiales. Si compartiste información o realizaste una operación, comunicate inmediatamente con tu banco o proveedor financiero y efectuá la denuncia correspondiente.




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