Desde el lunes 31 de agosto, el sistema financiero argentino deberá tener disponible una nueva herramienta para cobrar cuotas de préstamos. Se llama Cobro con Transferencia, o CCT, y permitirá que un banco o un prestamista habilitado solicite el débito desde la cuenta bancaria o la cuenta de pago que el cliente haya vinculado.
La palabra más importante es autorización.
El nuevo sistema no habilita a una entidad a revisar todas las cuentas de una persona, elegir dónde encontró dinero y llevárselo. Tampoco convierte automáticamente cualquier préstamo vigente en un débito obligatorio. Para utilizar el CCT, el cliente deberá dar previamente un consentimiento explícito sobre una cuenta determinada.
La fecha oficial continúa siendo el 31 de agosto de 2026. Así surge del anuncio del Banco Central y de la Comunicación A 8406. Al cierre de esta nota no se publicó una postergación, aunque bancos y empresas fintech manifestaron dudas sobre el nivel de implementación que tendrá desde el primer día.
Qué es el Cobro con Transferencia
El CCT es una modalidad de transferencia inmediata diseñada para realizar cobros recurrentes. En su primera etapa podrá utilizarse para conceptos vinculados con préstamos. Más adelante, el Banco Central podrá habilitarlo para servicios públicos u otras obligaciones periódicas.
Su lógica es simple: si una entidad deposita un préstamo en una cuenta que el cliente vinculó al sistema, podrá enviar las solicitudes para cobrar las cuotas desde esa misma cuenta.
No significa que todos los bancos y billeteras vayan a incorporarlo en cada crédito. La regulación obliga a los participantes alcanzados a desarrollar la interoperabilidad necesaria, pero el uso de la herramienta dependerá del producto y del prestamista. Además, para cobrar préstamos mediante CCT no alcanza con ser una aplicación financiera: solamente podrán hacerlo entidades financieras y Proveedores No Financieros de Crédito registrados y habilitados por el BCRA.
Una billetera virtual también puede intervenir como proveedora de la cuenta desde la que sale el dinero. Si además otorga créditos, deberá cumplir las condiciones exigidas para los prestamistas.
Cómo funcionará paso a paso
El proceso tendrá cinco momentos principales:
- La persona solicita un préstamo incluido en el sistema.
- El prestamista desembolsa el dinero en la cuenta bancaria o de pago que el cliente vinculó, salvo ciertas financiaciones para comprar bienes en las que el vendedor también es el prestamista.
- El usuario concede un consentimiento explícito para que esa cuenta reciba las solicitudes de cobro.
- El prestamista debe avisar por un medio electrónico durante el día hábil anterior al débito. Puede hacerlo mediante correo, mensaje de texto o notificación en una aplicación.
- Al llegar el vencimiento, se realiza el intento de cobro. El movimiento deberá aparecer identificado con la sigla CCT.
Si no hay saldo suficiente, la entidad podrá efectuar solamente dos reintentos: uno a las 48 horas y otro a las 96 horas contadas desde la fecha contractual del primer intento. No podrá repetir el débito indefinidamente hasta encontrar dinero.
Los límites que impuso el Banco Central
Los préstamos cobrados mediante este mecanismo deberán respetar condiciones concretas:
- Las cuotas deberán ser fijas e iguales durante el contrato. La norma contempla excepciones para intereses moratorios o punitorios derivados de los reintentos y para determinadas variaciones de seguros.
- La relación entre la cuota y los ingresos del solicitante no podrá superar el 30% al momento de originar el crédito.
- Solo podrá debitarse la cuenta bancaria o de pago vinculada y consentida por el usuario.
- Habrá un intento inicial y un máximo de dos reintentos por período.
- El prestamista tendrá que notificar el próximo cobro durante el día hábil anterior.
- La responsabilidad frente al fraude recaerá sobre el prestamista que ordenó el cobro.
El límite del 30% ayuda, pero no garantiza por sí solo que el crédito sea sostenible. Se calcula al otorgar el préstamo y no necesariamente refleja otras deudas, gastos familiares o una caída posterior de los ingresos.
¿Se puede retirar la autorización?
Sí. El usuario podrá dar de baja el consentimiento inmediatamente desde los canales electrónicos del prestamista o del banco o billetera donde se encuentra la cuenta debitada. También podrá modificar la cuenta asociada.
Pero hay una diferencia fundamental: retirar el consentimiento detiene este medio de cobro; no cancela la deuda. La cuota continuará pendiente y el prestamista podrá reclamarla por los canales previstos en el contrato. Si existe mora, también podrían aplicarse los cargos admitidos por la regulación y por las condiciones aceptadas al contratar.
Por eso, revocar la autorización no debería utilizarse como una forma de ignorar un vencimiento. Puede ser útil ante un error, una sospecha de fraude o cuando la persona necesita cambiar la cuenta desde la que paga.
Qué ocurre con los préstamos anteriores y el dinero invertido
Un préstamo anterior no queda adherido de manera automática. El CCT exige una cuenta vinculada, consentimiento explícito y controles que se verifican en la originación del crédito. Cualquier incorporación deberá cumplir esas condiciones; no alcanza con que la entidad ya posea el CBU o la CVU del cliente.
La norma tampoco ordena rescatar automáticamente dinero colocado en cuentas remuneradas, fondos comunes de inversión o dólar MEP. El pedido de cobro se dirige a la cuenta autorizada y depende del saldo líquido disponible. Si una billetera mantiene parte del dinero invertido, no debería interpretarse que el CCT la autoriza por sí solo a vender o rescatar esas posiciones para pagar una cuota.
Qué hacer ante un cobro desconocido
El sistema no contempla una reversa automática y coloca la responsabilidad por fraude en el prestamista. Si aparece un CCT que no reconocés, conviene actuar de inmediato:
- Revisá qué entidad ordenó el débito y desde qué cuenta salió.
- Retirá el consentimiento desde los canales oficiales si no reconocés la operación.
- Guardá la notificación previa, el comprobante y capturas del movimiento.
- Iniciá el reclamo ante el prestamista y el proveedor de la cuenta.
- Si no obtenés una respuesta, utilizá los canales de protección al usuario financiero y defensa del consumidor.
Nunca compartas claves, códigos de verificación ni acceso remoto al teléfono con alguien que diga necesitar esos datos para “cancelar” un CCT.
Una herramienta útil, si el control permanece en manos del usuario
El Cobro con Transferencia puede mejorar la competencia y facilitar el pago de créditos digitales, especialmente cuando el préstamo y la cuenta pertenecen a empresas diferentes. También limita prácticas abusivas al poner un máximo a los reintentos y exigir un aviso previo.
El punto delicado estará en la experiencia de contratación. Un consentimiento técnicamente válido puede seguir siendo poco transparente si aparece escondido entre pantallas o textos interminables. El usuario debería ver con claridad qué entidad cobrará, desde qué cuenta, por qué monto, con qué frecuencia y cómo cancelar la autorización.
La automatización financiera no es buena o mala por sí misma. Es útil cuando reduce fricción sin quitarle control a la persona. Desde el lunes tendremos una nueva herramienta; ahora habrá que mirar cómo la implementa cada entidad en la práctica.
Soy Charly Fornas. Seguime para entender las novedades tecnológicas y financieras que pueden afectar tu vida cotidiana.
¿Autorizarías este sistema para pagar un préstamo o preferís realizar cada pago manualmente? Te leo en los comentarios.





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