Durante muchos años, cuando moría una mascota, las familias debían resolver la despedida como podían. Quienes tenían un jardín podían enterrarla, pero para alguien que vive en un departamento la situación podía convertirse en un problema tan doloroso como difícil de manejar.
Ahora comenzó a crecer en Argentina una industria que ofrece servicios muy parecidos a los funerales tradicionales: retiro del cuerpo, cremación, entrega de cenizas, urnas personalizadas, salas velatorias, homenajes digitales y hasta acompañamiento emocional para transitar el duelo.
No parece extraño si tenemos en cuenta el lugar que ocupan los animales en nuestras vidas.
Un relevamiento de Kantar realizado en 2024 determinó que ocho de cada diez argentinos tienen al menos una mascota y que el 75% la considera como un hijo. Los perros están presentes en el 78% de los hogares con animales y los gatos en el 51%. Los resultados del estudio pueden consultarse en este informe sobre mascotas en Argentina.
Distintas estimaciones sectoriales hablan de aproximadamente 32 millones de animales de compañía en nuestro país.
Por eso, cuando muere un perro o un gato que acompañó a una familia durante diez, quince o incluso veinte años, no desaparece simplemente una mascota. Se pierde una rutina, una compañía y una parte importante de la historia familiar.
¿Hay cremación gratuita para mascotas?
En la Ciudad de Buenos Aires existe una alternativa pública y gratuita.
El Instituto de Zoonosis Luis Pasteur recibe perros y gatos fallecidos de lunes a lunes, durante las 24 horas, sin costo, para su disposición final o cremación.
Está ubicado en avenida Díaz Vélez 4821, en el barrio de Caballito.
La información se encuentra confirmada en la página oficial del Instituto Pasteur.
Sin embargo, hay varias aclaraciones importantes.
El Instituto recibe los cuerpos, pero no ofrece retiro domiciliario. La familia debe encargarse del traslado.
Tampoco se trata de un servicio funerario personalizado con sala de despedida, urna, homenaje y entrega individual de las cenizas. La página oficial no informa que las cenizas puedan recuperarse, por lo que, si este punto resulta importante, conviene consultarlo antes de acercarse.
Además, la información oficial actual confirma expresamente la recepción de perros y gatos. Para conejos, hámsters, aves u otros animales, se recomienda consultar previamente.
Qué pasa si el animal mordió a una persona
Antes de recibir el cuerpo, el Instituto necesita saber si el animal mordió a alguien durante los diez días anteriores a su fallecimiento.
Si existió una mordedura dentro de ese período, se debe realizar el estudio correspondiente para descartar rabia.
Si no mordió a ninguna persona, o la mordedura ocurrió más de diez días antes, la Ciudad informa que no existe ese riesgo sanitario.
El Pasteur no debe confundirse con una guardia veterinaria. Su página oficial aclara que no cuenta con atención de urgencias para animales vivos.
Cuánto cuesta un servicio funerario privado para mascotas
Las empresas privadas ofrecen una experiencia completamente diferente.
Pueden retirar el cuerpo en el domicilio o la veterinaria, realizar la cremación, entregar las cenizas en una urna y brindar un espacio íntimo para que familiares y amigos se despidan.
Los valores informados por Casa Cielo a iProfesional, vigentes al 2 de agosto de 2026, son los siguientes:
- Retiro y cremación sin devolución de cenizas: $150.000.
- Retiro en CABA o dentro de un radio de 30 kilómetros, cremación y entrega de las cenizas en una urna estándar con el nombre grabado: $175.000.
- Uso de la sala velatoria durante aproximadamente 40 minutos: $50.000 adicionales.
- Servicio con urna biodegradable o de cedro: $210.000.
- Sesión de acompañamiento emocional de una hora: $40.000.
- Posibilidad de financiación en hasta seis cuotas.
De esta manera, una despedida con cremación, urna biodegradable, velorio y acompañamiento emocional puede alcanzar los $300.000.
Son precios de referencia informados en agosto de 2026. Pueden cambiar según el peso del animal, la distancia del traslado, el horario, la urna elegida y los servicios adicionales.
Cómo es un velorio para una mascota
Las salas están preparadas para que la familia pueda despedirse en un ambiente tranquilo.
La ceremonia puede incluir música suave, fotografías, cartas, juguetes y objetos que acompañaron al animal durante su vida.
Según explicó la responsable de Casa Cielo, el encuentro suele durar entre 30 y 40 minutos y puede participar cualquier integrante de la familia.
La empresa también permite colocar una carta o un juguete junto a la mascota y entrega un homenaje digital realizado con fotografías y palabras aportadas por sus responsables.
Existen, además, collares, llaveros y distintos recuerdos personalizados.
Puede parecer demasiado para quienes nunca convivieron estrechamente con un animal. Sin embargo, para una persona mayor que vive sola, un niño, alguien dentro del espectro autista o una familia que compartió quince años con su mascota, ese ritual puede ayudar a procesar una ausencia muy profunda.
Urnas biodegradables que se convierten en una planta
Una de las alternativas más simbólicas consiste en colocar las cenizas en una urna biodegradable.
El recipiente se entrega con tierra y permite agregar semillas. Con el paso del tiempo, una planta puede germinar como una forma de mantener vivo el recuerdo de la mascota.
También existen urnas tradicionales de madera o cedro con una placa que lleva grabado el nombre del animal.
Antes de elegir esta modalidad, conviene preguntar qué contiene exactamente la urna, qué cuidados necesita la planta y si todas las cenizas pueden utilizarse de esa manera.
Acompañamiento emocional después de la pérdida
Algunas funerarias comenzaron a ofrecer sesiones de contención para las personas que quedan muy afectadas.
El objetivo es brindar un espacio donde puedan hablar de lo que sienten sin ser juzgadas ni escuchar frases como “era solamente un perro” o “comprate otro gato”.
El dolor por la pérdida de una mascota es real. No existe una medida universal que determine cuánto debería afectarnos o cuánto tiempo tendría que durar.
La ausencia también modifica actividades cotidianas: levantarse para darle de comer, salir a pasear, regresar a una casa donde siempre nos esperaba o acostarse sin sentir su presencia.
El acompañamiento de un coach puede servir para escuchar y ordenar emociones, pero no reemplaza la atención de un psicólogo o psiquiatra matriculado.
Si la tristeza resulta insoportable, se prolonga, impide trabajar o dormir, genera aislamiento o aparecen pensamientos de hacerse daño, es importante buscar ayuda de un profesional de salud mental.
Qué preguntar antes de contratar una cremación
En un momento emocionalmente tan delicado, resulta fácil aceptar el primer servicio ofrecido. Sin embargo, conviene pedir toda la información por escrito.
Estas son las preguntas principales:
- ¿La cremación será individual o colectiva?
- ¿Las cenizas entregadas corresponden exclusivamente a mi mascota?
- ¿Se entrega certificado o comprobante de cremación?
- ¿El precio cambia según el peso del animal?
- ¿El retiro está incluido y qué distancia cubre?
- ¿Existen recargos nocturnos, por feriados o fines de semana?
- ¿Qué tipo de urna incluye el precio?
- ¿Cuánto demora la entrega de las cenizas?
- ¿Cuántas personas pueden participar del velorio?
- ¿Los recuerdos, placas y homenajes digitales están incluidos?
- ¿El acompañamiento emocional lo brinda un coach o un profesional matriculado?
- ¿Se puede pagar en cuotas y cuál es el costo financiero?
También conviene verificar reseñas, domicilio comercial, condiciones de traslado y qué sucede si la muerte ocurre fuera del área cubierta.
Mi opinión: no es un lujo cuando ayuda a cerrar una historia
Seguramente habrá quienes consideren exagerado pagar por el velorio de un animal.
Otros pensarán que es una forma digna de despedir a quien estuvo presente durante una parte importante de sus vidas.
Creo que no existe una única manera correcta de hacerlo.
Para algunas personas será suficiente conservar una fotografía o plantar un árbol. Otras necesitarán una urna, una ceremonia o unos minutos para decir adiós.
Lo importante es que nadie se sienta obligado a contratar un servicio costoso por culpa, presión o desesperación. La alternativa pública y gratuita existe en CABA, mientras que las opciones privadas deben elegirse con información clara y de acuerdo con las posibilidades de cada familia.
Una mascota no mide su amor por el precio de una urna ni por la ceremonia que realizamos después de su muerte.
Pero si un ritual nos ayuda a agradecer los años compartidos, ordenar el dolor y comenzar a despedirnos, entonces puede tener un valor mucho más profundo que el puramente económico.
Porque no estamos pagando para demostrar cuánto quisimos a nuestro animal. Estamos buscando una manera humana de cerrar una historia que fue importante para nosotros.





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